sábado 3 de noviembre de 2007

1 DE OCTUBRE


Dormía placenteramente en una noche de tormenta de aquel día primero de Octubre de algún año, mientras los vientos furibundos arremetían la baga dureza de mi puerta y ventana en esa vieja casona heredada de un tío loco cuyo nombre es impronunciable para mi.

Llevaba diez meses habitando esa casona en un descampado cercano al pueblo de la Esperanza. Mis vecinos eran una vieja potranca y una diversidad de alimañas y sabandijas.
Esa noche había comido en abundancia patitas de pollo con fideos ligeramente cocinados y con la insistencia del sueño me retire a mis aposentos.
Supongo que eran las tres de la mañana cuando oí que la puerta se habría lentamente y en total oscuridad sentí la presencia de alguien que caminaba en mi viejo cuarto, mis músculos se tensaron, se aceleraron mis latidos y una fuerza invisible no me dejaba moverme, sentía el cuello entumecido y no podía voltear a ver aquel mal nacido, sus pasos se acercaban lentamente hacia mi cama y la tensión era insoportable en esos pocos segundos se me ocurrieron infinitos finales hasta que esa indefinida figura llego hasta mi y me susurró al oído...
-- Siempre puntual, siempre fiel.........